Este vino nace en una hectárea de viñedo propio en La Seca, Valladolid, con suelos de canto rodado y textura pedregosa.
Las condiciones del terreno y la vendimia nocturna permiten preservar los aromas frescos de la Sauvignon Blanc, logrando un perfil varietal nítido, vibrante y con identidad muy definida.
La fermentación lenta, durante 24 días a baja temperatura, permite conservar los matices más delicados del vino.
El trabajo diario con lías —batonnage— le aporta untuosidad y volumen sin perder agilidad.
La estabilización y embotellado se realizan con mínima intervención, en ambiente inerte, para conservar su pureza y expresión aromática.
No pasa por barrica, pero el contacto prolongado con sus lías finas actúa como crianza interna, afinando su textura y potenciando el volumen en boca.
El resultado es un vino estructurado, expresivo y con carácter fresco, que se sostiene por su acidez equilibrada y su vivacidad natural.
Color amarillo pálido, límpido y brillante. En nariz dominan los aromas a piña, plátano y flores blancas, con notas cítricas y herbáceas.
En boca es amplio e intenso, con acidez refrescante y final largo. Un blanco expresivo, limpio y persistente, que combina fruta tropical con frescor vegetal.