Para obtener este vino blanco seco se utiliza solamente el mosto flor de la uva Airén fermentando en depósitos de acero inoxidable y a una temperatura de 16ºC, para así conseguir vinos con gran aroma y sabores delicados.
Limpio y brillante color pajizo con reminiscencias verdosas que denotan juventud. En nariz notas de fruta banca, pera, piña, plátano con recuerdos florales. Refrescante en el paladar, gracias a una ligera acidez acompañada de un retrogusto afrutado.
Perfecto para copeo, o para empezar el aperitivo, o con gambas, calamares, encurtidos y aliñados.